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Dale al pause, una crisis invita a la reflexión

Nos toca vivir un tiempo bien extraño. Nada de lo que estamos viviendo intuía que iba a ocurrir. Hablo con amigos que me comentan que no les sorprende, y les entiendo perfectamente. Pero yo no lo vi venir.

Y una parte de mí está triste, siente miedo al ver que hay personas que mueren solas, por saber que ahí afuera profesionales de la sanidad tienen que escoger entre quien salvar y quien no. Atónita veo como el virus va avanzando y a través de amigos y sus familiares se va acercando a mi círculo más cercano.

Al mismo tiempo, me siento agradecida. Agradecida, a pesar de las circunstancias. Por tener a la familia cerca y saber que están bien. Por observar con admiración iniciativas comunitarias que son capaces de hacerme reír y llorar de emoción. Agradecida por tener la oportunidad de vivir en territorios nuevos, escenarios que afloran ahora, y aún por explorar.

Existen momentos en la vida en los que la tierra se tambalea bajo tus pies. Una situación personal o comunitaria, como la que estamos viviendo, que trae consigo contextos inesperados.

Vivir una crisis implica un cambio profundo de las circunstancias tal y como las conocíamos, que nos obliga a convivir con la incertidumbre. Momentos que sin previo aviso nos pueden cambiar profundamente para siempre.

Las crisis nos dan también la oportunidad de abrir un camino hacia la revolución. Y de esto quería hablarte hoy. Y no lo hago de voz, en formato podcast. Hoy me apetece escribir.

Cuando se desató todo, pensé en volver a poner en abierto el programa La Luz, en el que estoy trabajando para lanzar una nueva versión a finales de primavera o cuando todo vuelva a la “normalidad”. Pero después, me di cuenta de que haciendo eso iba a añadir más ruido al que ya tienes y que quizás no te sentías focalizada para trabajar sobre tu marca. Así que decidí no hacerlo.

No me parece el momento porque yo tengo la necesidad de parar, de darle al pause.

Quizás te sientas diferente, pero yo tengo ganas de iniciar mi propia revolución interior. De reflexionar sobre mi existencia y sobre cómo hago y siento las cosas. Sobre cómo vivo. Como vivo a las personas que tengo cerca y como vivo mi marca y mi trabajo.

Pienso en ti que estás al otro lado. Pienso en cómo te podría ayudar y me parece que haciéndote pensar te estoy acompañando en una situación que nunca antes habías experimentado. Ni tú ni tu marca.

Llevo días pensando y haciéndome preguntas que hacía días que no me hacía. Me he dado cuenta de que una crisis invita a reflexionar y a esto he llegado a tu bandeja de entrada.

 

Te has preguntado qué quieres en realidad.  ¿Sabes qué da sentido a tu vida y tu trabajo? ¿qué esperas de ellos?

¿Cuál es tu anhelo más profundo? Y con tu marca, ¿qué quieres conseguir con ella?

Dime, ¿dónde estás ahora poniendo la atención? ¿cuál es tu propósito hoy?

Y con tu proyecto, ¿qué buscas? ¿están tu vida y tu marca alineadas? ¿te sientes enamorada de tu marca? Y ella, ¿está enamorada de ti?

En definitiva,  ¿qué luz que quieres arrojar al mundo?

Dedica tu tiempo a hacer aquello que te ilumina por dentro e iluminarás al mundo.

 

Existen situaciones que pueden arrasar con todo, pero que también puede dar lugar a futuros inesperados. Y este es el sentimiento que tengo hoy. Una sensación de esperanza y de ganas de revolución. Una necesidad de recogimiento y de reflexionar desde el interior. Mirar y observar desde la raíz.

Y tú, ¿como son tus días?

¡Gracias por estar aquí!
¡Ojalá te encuentres bien!
Un abrazo enorme,
María

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