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La Comunicación como posibilidad

Volver a mirar aquello que ya crees conocer puede abrir nuevas posibilidades. En la comunicación de tu marca y en tu propia vida.

 

 

 

Creo que la comunicación no es solo una profesión, una estrategia de marca o una acción de marketing. Comunicar es una manera de ver y entender el mundo. Proviene de nuestra manera de mirar.

De hecho, se trata de algo tan cotidiano, que damos demasiadas cosas por sentadas.

He caído en la cuenta de que volver a mirar aquello que ya creemos que conocemos, puede darnos una oportunidad para descubrir algo nuevo.

He observado que, sin ser consciente de ello, vivo en una cárcel personal de la comunicación (y te avanzo que esta reflexión te la cuento desde la comunicación de marca pero sirve para todo, o casi todo, en esta vida).

La comunicación es un mundo sin significado. Como lo son las personas que te rodean, las relaciones que mantienes con ellas, las acciones que haces, las decisiones que tomas. Tú misma careces de significado. Eres tú, en realidad, quien le da significado, en base a unas experiencias, unas vivencias, una cultura, y aquello que has aprendido (es decir, una educación).

Con la comunicación no es diferente. Aquello que piensas sobre cómo es la comunicación de tu proyecto es algo que tú crees que es verdad porque así lo piensas. Pero eso no significa que lo sea. Viene de lo que crees que es la comunicación, de lo que te han contado, de lo que has estudiado o te ha mostrado otra profesional o has visto en otra marca.

¿A que es así?

 

Por eso, darle a tu comunicación otra oportunidad puede cambiarlo todo.

Que vivas de nuevo, desde el asombro, desde el juego, desde el inicio. Que vuelvas a empezar, si te apetece. Sin remordimientos, sin culpas. Sin pensar demasiado en lo que podrá pensar tu público (porque recuerda que lo que ellos piensen también será en base a sus experiencias, vivencias, cultura y educación), puede ofrecerte una nueva posibilidad.

Si me estás maldiciendo por decirte esto, quiero aclarar que no significa que lo tires todo por la borda, ni mucho menos. No tienes que empezar desde cero si no quieres. Solo te digo que no tengas miedo a cambiar, a modificar cosas, a probar nuevos escenarios, fórmulas, formatos, si eso es lo que te apetece.

Que por haber hecho las cosas de una manera hasta ahora, no estás obligada a seguir haciéndolas igual.

Que porque veas que los demás hacen tal o tal cosa, y creas que eso es lo que deberías hacer tú, que lo vuelvas a pensar.

Te propongo que le des a tu comunicación de marca nuevas oportunidades, nuevas posibilidades.  Tan solo eso.

Creo además, que no hace falta que sientas que algo va mal, ni que pienses que tienes que cambiar algo. Mi propuesta no viene para arreglar algo. Es más una proposición que te hago para que te des permiso de volver a mirar las cosas que creemos conocer.

Parafraseando a Rachel Carson te digo: “Los placeres que perduran al contacto con la naturaleza (léase aquí comunicación) no están reservados para científicos (léase aquí expertas en comunicación) sino que están al alcance de cualquiera que se sitúe bajo el influjo de la tierra, el mar y el cielo y su asombrosa vida (léase aquí a cualquiera que esté dispuesta a acercarse al mundo que le rodea o el mundo de la comunicación desde el asombro).

Como explica Carson en “El sentido del asombro”, libro cortito y sencillo que se lee de un respiro pero que te despierta, “hay un mundo de cosas pequeñas que pocas veces se ve”, cuya belleza nos perdemos porque “miramos demasiado deprisa, viendo el todo y no la partes.”

Tomando como punto de partida la pureza y el asombro de una mirada de un niño, Carson propone adoptar esta misma aproximación para disfrutar de la naturaleza y de la vida. Y yo, inspirada por sus textos, te propongo que lo hagas con tu marca y su comunicación.

Una actitud que probablemente de adultos debemos forzar o volver a entrenar,  pero que, espero que aquí coincidas conmigo, tiene resultados maravillosos.

Darte la oportunidad de descubrir de nuevo, de volver a mirar, de volver a explorar la comunicación de tu marca y tu propio proyecto, como alguien que la ve por primera vez, puede abrir un mundo de posibilidades.

¿Y cómo puedes hacer esto?, quizás te estés preguntando.

Pues empezando a utilizar tu vida, tu marca y la comunicación de tu proyecto para experimentar.  Tomándote el mundo de tu comunicación de marca y tu proyecto sin límites. Observando cómo eres tú, con tus propios pensamientos, quién está poniendo barreras.

Está en nuestra naturaleza encajar en el grupo, mostrarnos cómo creemos que los demás nos quieren ver y adaptarnos a las tendencias establecidas por miedo a que si hacemos algo diferente seremos “expulsados” del paraíso social.

Pero, ¿qué ocurriría si no le ponemos límites?

Vivir desde el asombro, asumir que la idea que tú tienes de quien eres, de quien es tu marca, de cómo es la comunicación de tu proyecto es una idea tuya que sin saberlo te limita, puede ser el punto de inicio.

Quizás, una manera de empezar sería empezar a poner en duda lo que piensas sobre tu comunicación, empezar a darte cuenta de que tus pensamientos no son verdad porque los proponga tu mente.

Quizás, una manera de empezar podría ser la siguiente pregunta:

¿Y si…? ¿Qué ocurriría si…?

Algo ocurre porque le has dado la posibilidad de ser.

Qué ocurrirá si lo haces, no lo sabemos todavía.  Pero, ¡A quien le importa!

 

¡Gracias por estar aquí!
Un abrazo enorme,
María